Mientras el Gobierno nacional celebra indicadores macroeconómicos y proyecta una recuperación de la actividad, la crisis sigue golpeando a la economía real. En apenas una semana, cinco empresas de distintos sectores cerraron, quebraron o paralizaron sus operaciones, dejando al menos 756 trabajadores afectados. La caída del consumo, la apertura de importaciones y el deterioro de la producción nacional aparecen como factores recurrentes detrás de una ola de cierres que genera preocupación en las economías regionales.