Los ciclos del mercado inmobiliario porteño son más pronunciados que los de mercados más estables, con períodos de alta actividad y precios en alza que alternan con períodos de baja liquidez y precios a la baja, dependiendo del ciclo económico general del país, de la disponibilidad de crédito hipotecario y de la confianza del comprador en el horizonte macroeconómico.