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Lunes 18 de octubre de 2021

Brecha salarial de género en Argentina: la silenciosa pandemia económica

Aunque las mujeres poseen mayor nivel de educación que los varones, tienden a tener trabajos menos calificados o de menor jerarquía. Poco más del 80% de las empresas argentinas no reconocen este problema. Mientras tanto, el Ministerio de Economía trabaja en un proyecto para acelerar la igualdad salarial.

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La brecha salarial entre hombres y mujeres existe, y de esta desigualdad son víctimas miles de mujeres en nuestro país. Aunque nuestra Constitución Nacional apoya el principio de igual remuneración por igual trabajo y la Ley de Contrato de Trabajo pretende que los salarios determinados por los convenios colectivos cumplan con el principio de igualdad de remuneración por trabajo de igual valor, la realidad demuestra lo contrario. 

¿Cómo les afecta a las mujeres? ¿qué factores influyen? y ¿qué están haciendo las empresas y los gobernantes para terminar con la brecha salarial?

En Argentina, las mujeres ganan en promedio un 14% menos que los varones, teniendo el mismo nivel educativo. El dato fue proporcionado por el último informe del Centro de Estudios para la Producción (CEP XXI), dependiente del Ministerio de Desarrollo Productivo de la Nación, “Brecha salarial de género en la estructura productiva argentina”

Es decir, por cada $1 que gana un varón en el país, una mujer gana 86 centavos. Pero esto no es lo más preocupante: según las estimaciones del Foro Económico Mundial esta brecha de ingresos se igualará recién en 200 años.

“Personalmente creo que todo esto es una locura”, como dice la canción de una reconocida banda argentina escrita en 2009. 

Brecha de ingresos

Para entender un poco mejor esta “brecha de ingresos”, como también se la llama en el ámbito económico, es importante saber que el tipo de trabajos al que acceden las mujeres, en relación a los varones, es un factor clave. Aunque las mujeres poseen mayor nivel de educación que los varones, tienden a tener trabajos menos calificados o de menor jerarquía. En su mayoría, se encuentran en el sector informal como es, por ejemplo, el trabajo doméstico en el que trabajan alrededor del 30% de las argentinas. En el caso de los varones, ese porcentaje disminuye a casi el 15%.

La disparidad salarial también depende del sector que analicemos. En los de la enseñanza o la salud, la brecha es más baja por la alta participación femenina. Mientras que la brecha de ingresos se agudiza en los sectores industriales o del comercio, donde varía entre el 20% y 25% la diferencia de salarios por el mismo trabajo.

brecha salarial argentina
Aunque las mujeres poseen mayor nivel educativo, los puestos jerárquicos en empresas grandes y pequeñas tienden a ser cubiertos, en su mayoría, por varones debido a la mayor disponibilidad de tiempo.

Aunque son pocos los casos que quedaron expuestos mediaticamente, recuerdo el de la editora cordobesa de cine y video, Vanesa Ferrario en una nota en el diario Clarín. 

Se presentó a una entrevista en una de las principales productoras de su provincia, el productor con quien habló le explicó que, “como tenía menos experiencia” que los otros editores “ganaría menos por el mismo trabajo”. 

No conforme con esa respuesta, Ferrario consultó con sus compañeros cuántos años de experiencia tenían en el rubro y supo que eran muchos menos que los de ella. Por lo que habló de nuevo con su entrevistador y este le dio otra respuesta: que ganaría menos por su edad. Sin embargo, ella le comentó que tenía 28 años.

El productor intentó justificarse por tercera vez y dio como respuesta la siguiente: “Sos mujer. Imaginate que ellos se van a sentir mal si entrás ganando lo mismo”. 

Tomando de referencia un informe de la Sociedad Argentina de Editores Audiovisuales (SAE), a la que pertenece Ferrario, en el ámbito cinematográfico el promedio de mujeres egresadas de la carrera de montaje, entre el 2000 y el 2014, alcanzó el 42% pero solo el 5% de ellas llegó a editar las películas más vistas de los últimos años.

trabajo no remunerado mujeres
La dedicación femenina a las tareas del hogar genera una disminución del tiempo que puede ofrecer al mercado laboral.

Trabajo doméstico no remunerado

Este tipo de actividades que realizan las mujeres, no deja de ser trabajo, que agota y requiere de inversión de tiempo ya que las tareas pueden abarcar desde cuidar a las personas que viven en el hogar, limpiar, cocinar y acompañar el proceso formativo de los hijos. 

Según el informe del CEP XXI, los varones dedican casi 40 horas semanales a sus empleos, mientras que las mujeres, en promedio, lo hacen 30 horas.

Este dato es determinante ya que en línea con esta información es que se genera la brecha de ingresos con excusa de la disponibilidad de la mujer para el trabajo fuera del hogar. 

Amparado en esto es que las mujeres tienen también menos probabilidades de acceder a puestos jerárquicos en sus trabajos: solo tres de cada 10 cargos de alto rango son ocupados por mujeres en empresas pequeñas y el número disminuye a uno de cada 10 cargos en empresas grandes.

Por suerte, el paradigma de la sociedad respecto al trabajo no remunerado que realizan las mujeres en el hogar transita un camino de modificación. 

por cada $1 que gana un varón en el país, una mujer gana 86 centavos. según las estimaciones del Foro Económico Mundial esta brecha de ingresos se igualará recién en 200 años.

¿Cómo se puede cerrar esta brecha salarial?

Principalmente, reconociendo el problema. Así lo hizo la Organización de las Naciones Unidas (ONU) al proclamar el 18 de septiembre como el Día Internacional de la Igualdad Salarial en busca de incluir esta problemática en la agenda de los países miembros. 

El objetivo de este día es resaltar la importancia de equiparar salarios por un trabajo de igual valor. Además, remarcar que los niveles de pobreza incrementan estas desigualdades salariales y las más afectadas en estos contextos son las mujeres, tanto como en la obtención de recursos, oportunidades y en el acceso al mercado laboral.

En la misma línea, el organismo internacional propuso “Objetivos de Desarrollo Sostenible” (ODS) contemplados en la Agenda 2030 para el Desarrollo Sostenible. Mediante este programa de acciones, comenzó a dedicarse activamente a abordar, como temas prioritarios, la igualdad de género y el empoderamiento de niñas y mujeres, mediante la promoción del crecimiento económico y la generación de empleo con equidad salarial para hombres, mujeres, jóvenes y personas con discapacidad.

Cabe mencionar que en Argentina aún existen empresas que no reconocen que exista brecha de ingresos entre hombres y mujeres, y el número no es bajo. 

Según la consultora Mercer son 81% las que sostienen esta idea. Sólo el 19% de las empresas reconocen que existe una diferencia en los ingresos entre ambos sexos. Sin embargo, de ese total, solo un poco más de la mitad asegura que realiza acciones concretas para resolver el problema.

Ante esto, el Ministerio de Economía dio un paso importante en el reconocimiento de la brecha salarial de género y comenzó a proyectar una solución en conjunto con las provincias

Fue, particularmente, la Dirección Nacional de Economía, Igualdad y Género del Ministerio, junto a la Organización Internacional del Trabajo (OIT), quien delineó un programa conjunto con ONU Mujeres para promover el empleo «decente» para las mujeres a través de políticas de crecimiento inclusivo y de inversiones en la economía del cuidado.

Según explicaron, el proyecto se puso en marcha con el objetivo de “contribuir a una recuperación sostenible de Argentina mediante diagnósticos, herramientas de gestión y políticas públicas”, centradas en dos ejes: fortalecer la infraestructura de los cuidados, un sector estratégico para el desarrollo económico y un vector transversal de todo el tejido productivo; y trabajar para lograr más inclusión de mujeres y diversidades en los sectores estratégicos de la economía, fundamentales para el desarrollo argentino pero que aún cuenta con mayor presencia de varones.

El ámbito en que se presentó este programa de trabajo fue la Mesa Federal de Políticas Económicas con Perspectiva de Género, que lleva poco más de un año en funcionamiento y tiene representación de provincias del NEA como Chaco, Formosa y Misiones. 

El espacio se configura como una apuesta eficaz para terminar con la brecha salarial a través de la implementación de políticas públicas. 

Este problema, al que llamamos la silenciosa pandemia económica, es más grande y anterior a la pandemia sanitaria que nos toca vivir. Las estimaciones son poco positivas en cuanto al tiempo en que se podrá solucionarlo, pero es plausible que se haya tomado la decisión de iniciar el camino a la igualdad. En largo o corto plazo se verá en la práctica.

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