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Martes 31 de enero de 2023

Dolarizar la economía argentina, una propuesta que no solucionaría la inflación y promovería la fuga de capitales

El problema de la inflación en el país lleva a algunos sectores a proponer la dolarización de la economía. Expertos afirman que no solo esta medida no solucionaría la inflación, sino que además traería profundos problemas al país.

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Parados sobre concepciones fundamentalistas de la economía y abonados por las obligadas discusiones que por estas fechas se realizan alrededor de la crisis del 2001, algunos sectores se están esforzando por introducir en el discurso público que dolarizar la economía argentina solucionaría los problemas de la inflación.

Esta propuesta asume que la inflación es un fenómeno estrictamente monetario provocado pura y exclusivamente por la emisión del Banco Central, por lo que, al dolarizar, la inflación desaparecería con la emisión. Se omite, de esta manera, las múltiples causas que están generando hoy la inflación en el país que el último año sobrepasó los índices de emisión monetaria.

El economista e investigador del CONICET Nicolas Dvoskin, en diálogo con NEA HOY, explica las razones por la que dolarizar la economía Argentina no solucionaría el problema de la inflación, sino que podría provocar problemas aún más graves en la economía.

 

Dolarizar la economía argentina hoy

Dvoskin empieza aclarando lo básico: en Argentina hoy existe una falta de dólares: “Entre los pagos que hay que hacer al Fondo Monetario, las inversiones que están queriendo salir y que todavía no pudieron por los últimos dos años de controles cambiarios, y la situación económica inestable que hace que muchos quieran protegerse en dólares, estamos en un contexto de acuciante escasez de dólares

En este sentido, como dolarizar la economía implicaría necesariamente liberar el acceso al mercado de dólares, según el economista, esto significaría “liberar y auditar la fuga de manera exacerbada”, lo que podría tener efectos caóticos por el vaciamiento que provocaría en la economía del país.

¿La dolarización elimina la inflación?

El principal argumento de los defensores de la dolarización, es que podría terminar de una vez por todas con el gran problema de la inflación que acoge al país desde hace tantos años. Esta afirmación está basada en una hipótesis monetarista, que afirma que la única causa de la inflación es la emisión monetaria y que, al prohibir la emisión, se termina la inflación.

 

Dvoskin, quien además es Magister en Historia Económica y de las Políticas Económicas además de un doctorado en Ciencias Sociales, afirma que esta presunción es por lo menos problemática. “En todo caso, dolarizar la economía lo que hace es dejarte planchado el tipo de cambio nominal, pero el tipo de cambio real se puede mover igual”.

Para explicarlo, el economista utiliza como ejemplo un país dolarizado como Ecuador, que aunque tenga un cambio nominal equivalente al de Estados Unidos, es un país mucho más barato. “Ecuador dolarizó a cierto nivel, pero comprar un paquete de comida es más barato que comprarlo en Estados Unidos que en Ecuador, quiere decir que el tipo de cambio real es diferente”.

Entonces, para el economista la pregunta sería a qué tipo de cambio real se dolariza, y sobre esa dinámica va a estar determinado el salario real, el tipo de distribución del ingreso y para cuánto va a alcanzar el salario. Y si las condiciones están dadas para que haya una disputa por el salario real, la inflación se va a producir igual.

Esa relación entre el tipo de cambio real y el nominal, que implica por un lado, cómo se distribuye el ingreso en un país y por el otro como se relaciona con el resto del mundo, te van a llevar a una dinámica que puede ser conflictiva o no”, concluye Dvoskin, “y si la dinámica es conflictiva, eso puede llevar a que haya inflación igual, así que dolarizar no garantiza que no haya inflación, en lo absoluto

¿Qué pasó en la década del 90?

Esa época es el ejemplo que siempre evocan los defensores de la dolarización. Pero, si bien es cierto que durante la vigencia de la Ley de Convertibilidad, entre 1991 y el 2001, no hubo inflación, esto no fue solamente porque el Estado no podía emitir.

Para Dvoskin, durante esos años no hubo inflación por distintas causas: principalmente porque había un tipo de cambio muy barato, una apertura importadora, y una política activa que desarticulaba la puja por el salario real, desarticulando negociaciones y paros que reclamaban subas salariales. Esto, sumado a que la propia convertibilidad prohibía actualizar los precios evitó la inflación.  

 

Lo que hubo fue un dólar barato que cortó todo el canal de la inflación importada, una apertura importadora que te limitaba la suba de precios locales por la competencia externa, el disciplinamiento sindical para que no haya aumentos por el lado de la puja distributiva y un proceso elevado de consistente desempleo, que también actuaban en mantener bajos los salarios”, afirma el economista.

Así, Dvoskin concluye que lo que eliminó la inflación durante esa década no fue un tipo de cambio fijo, sino el cierre de los principales canales que determinan la inflación, que son el canal cambiario y el canal de la puja distributiva.

El economista además recuerda cómo el sistema, a la larga, terminó siendo insostenible. Por un lado, el elevado desempleo que operaba para mantener bajos los salarios terminó explotando en la crisis del 2001.

Las medidas que frenaron la inflación en la década de los 90 fueron las que terminaron estallando en la crisis del 2001

Por el otro, para sostener el tipo de cambio barato y mantener el canal cambiario fue necesario mantener las reservas, primero mediante las privatizaciones de activos del estado y al final mediante el endeudamiento externo, que también terminó estallando en la crisis.

Entonces, aunque los defensores de la dolarización o la convertibilidad para eliminar la inflación pongan como ejemplo a la década de los noventa, no es casual que los dos canales utilizados para reprimir la inflación durante ese periodo hayan sido los que generaron la peor crisis que tuvimos este siglo.

 

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