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Miércoles 30 de noviembre de 2022

El correntinazo del 69: la protesta estudiantil que anticipó la caída de la dictadura de Onganía

Los reclamos surgieron en distintas dependencias académicas de la Universidad Nacional del Nordeste, frente a la privatización del comedor universitario. Una sociedad entera acompañó la movilización y logró evitar el atropello de la dictadura.

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La protesta social de 1969, que precedió al correntinazo de 1999, si bien fue bautizada con el mismo nombre, tuvo la característica de haberse iniciado en los claustros universitarios. La situación económica que atravesaba el país, en medio de la dictadura de Onganía, era cada vez peor y los sectores más vulnerables comenzaron a sentirlo. 

La unión de los distintos sectores sociales asentó el terreno para que se produjera una manifestación que se replicó en las grandes ciudades argentinas.

Tres años llevaba la dictadura de Juan Carlos Onganía, tras derrocar al Gobierno democrático de Arturo Illia. Sus políticas económicas fueron severas para el país ya que se volcó por las privatizaciones en distintos ámbitos, además de ser un gobierno autoritario y de gran afinidad con las violentas represiones. A cargo de la provincia se encontraba el interventor Hugo Garay Sánchez.

Movilización en la capital correntina, con motivo de cumplirse los 50 años de correntinazo en 2019.

Los antecedentes de los hechos ocurridos en mayo del 69 iniciaron un año antes cuando los estudiantes de la Universidad Nacional del Nordeste (UNNE) supieron de las maniobras del gobierno nacional para privatizar el comedor universitario. 

La UNNE había sido intervenida por el poder de facto, que había puesto como rector a Carlos Walker. Este último había visto positivo avanzar en la privatización del comedor, beneficiando así al dirigente del Partido Autonomista y legislador correntino, Alejandro Solari Ballesteros.

Corrientes y Resistencia llevaban 10 años de haberse convertido en ciudades que albergaban a gran cantidad de estudiantes venidos de distintas ciudades. Este factor generó el clima propicio para una rebelión, ya que la privatización los afectó enormemente y su constante convivencia los empujó a organizarse para reclamar. Es así que se sumaron a sus reclamos distintos sectores de trabajadores, entre ellos la CGT de Corrientes.

Rafael Gigli, ex presidente de la FUNE, agrupación estudiantil que protagonizó las movilizaciones de ese año, manifestó en una entrevista con el diario Época del 2006: “Nuestra lucha no comenzó de golpe, se inició como comienzan las verdaderas luchas de masas. En nuestro caso desde los centros de estudiantes, pensión por pensión, juntando 10 acá, 15 allá y así hacer asambleas pequeñas, y luego se iniciaron los exámenes, se eligieron delegados por curso y allí se iniciaron las manifestaciones al Rectorado para tratar de revertir la medida”.

Rectorado de la UNNE, ubicado en la capital correntina.

Antecedentes de la jornada histórica del 15 de mayo

Desde el 7 de mayo de ese año, los estudiantes habían comenzado con una serie de movilizaciones al Rectorado de la UNNE para pedir que revierta su decisión de privatizar el comedor. Ese mismo día, un estudiante de veterinaria resultó herido de bala por las fuerzas policiales, lo que despertó mayor efusividad al reclamo. 

Los dos días siguientes realizaron paros y boicots al comedor privatizado.

El 13 de mayo, la policía chaqueña reprimió a bastonazos y con gases lacrimógenos una asamblea estudiantil, de unas 900 personas, que se realizaba en la Facultad de Arquitectura de Resistencia. 

El mismo día, los estudiantes en Corrientes se encontraban frente al Rectorado reclamando que no solo se los escuche, sino que se tomen medidas para solucionar la situación.

Al día siguiente, la asamblea de estudiantes correntinos definió una marcha frente al rectorado para entrevistarse con Walker. Esta vez, además de contar con el apoyo de la CGT, cuyas instalaciones ocupaban como comedor y lugar de reuniones, también recibieron el favor del Policía Coronel, Roberto Gallino, quien les aseguró que las fuerzas correntinas no intervendrían en la movilización.

Juan José Cabral, estudiante libreño, asesinado por la dictadura militar en el “correntinazo” de 1969.

 “Me mataron, chamigo”, Juan José Cabral, estudiante de la UNNE, asesinado por fuerzas policiales el 15 de mayo de 1969.

Cabral: una jornada trágica

En la mañana del 15 de mayo, una columna de 1.500 estudiantes se convocó frente al edificio de la CGT, ubicado en Irigoyen y San Juan, de la capital correntina. La movilización inició su camino hacia el Rectorado caminando por calle Irigoyen, tomando Salta y luego Pellegrini. Walker negaría esa mañana la entrevista prometida, por la movilización que los estudiantes habían emprendido.

El diario El Litoral narró lo sucedido durante esas horas de marcha: “Cerca de las 11:30 h, mientras avanzaba la protesta sobre la calle Salta, en la esquina de Carlos Pellegrini, desde una formación policial lanzaron gases lacrimógenos. Efectivos de la Infantería y la Montada de la Policía comenzaron a hacer un uso desmedido de la fuerza, que tuvo que ser respondida por los obreros, estudiantes y por no pocos vecinos”.

“Las cachiporras, las embestidas de caballos, las granadas de gases y las balas de goma y plomo comenzaron a generar varios heridos entre los manifestantes. Fue una verdadera cacería por parte de las fuerzas de seguridad, manifiesta en el artículo. Producto de la represión, los estudiantes se habían dividido en distintos grupos. 

Uno de ellos, Juan José Cabral, libreño, estudiante de 4° año de la carrera Medicina, se dirigió a la Plaza Cabral con un grupo de compañeros. Cerca de las 14 h, escapando de los represores que los perseguían en vehículos, Cabral fue herido de bala en el pecho. Antes de morir, dijo al joven que lo acompañaba: “Me mataron, chamigo”.

Todavía con vida, lo llevaron en un vehículo hasta una clínica cercana, aunque en vano. Juan José Cabral falleció a los pocos minutos. 

Sitio de homenaje a Juan José Cabral, en la Plaza Sargento Cabral de la capital correntina.

La muerte de Cabral, un caldo de cultivo para nuevas manifestaciones en el país

Sobre las consecuencias de su muerte, Cesar Héctor Zarrabeitia comentó en su obra “La rebelión Estudiantil del 69 en Corrientes” (2003): “Que si bien fue la primera explosión social de aquel régimen militar (de Onganía), que respondía a una situación objetiva, madurada en silencio por la población y expresada de golpe y violentamente a partir del problema aparentemente parcial, del comedor estudiantil, se extendió en todo el país”.

Fue así que, a los pocos días, una situación similar se vivió en la provincia de Santa Fe, bautizada como el “Rosariazo”, y luego de esto en la provincia de Córdoba, el “Cordobazo”. El último es considerado el hecho histórico que provocó la destitución del Gobierno de Onganía.

El correntinazo, por su parte, dejó como consecuencia la renuncia de Walker y la anulación de los contratos de privatización de los comedores de la UNNE, en Corrientes y Resistencia. Además, los eventos trágicos incrementaron en la sociedad correntina el rechazo hacia el poder de facto, que vería su fin al año siguiente.

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