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Jueves 30 de junio de 2022

Parir en paz es un derecho: el rol de las doulas en un parto respetado

En diálogo con NEA HOY, Sandra Azcona, doula, contó cómo es el acompañamiento que realiza a las personas gestantes y qué importancia tiene respetar los procesos del parto.

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El parto humanizado y respetado es un derecho que tiene la persona gestante antes, durante y después del nacimiento de su bebé. Es también una ley que todos los profesionales de la salud y centros médicos deben respetar para garantizar que una persona gestante atraviese un parto sano, libre de complicaciones y de imposiciones.

Las normativas referidas al parto respetado tienen más de 20 años en el país. Se crearon para erradicar la violencia obstétrica ejercida por profesionales de la salud hacia las mujeres o personas gestantes que atraviesan una situación ginecológica ya sea por estar embarazadas u otras razones. 

No cumplir con la ley de parto respetado implica, a su vez, no escuchar a la paciente, no tener en cuenta sus deseos, sus miedos, lo que supone, poner en riesgo la vida de la persona gestante y el niño por nacer. Tal es el caso de Alicia, quien relató a NEA HOY la cronología de su parto que llevó al fallecimiento de su recién nacido. 

El parto respetado es traer un niño al mundo en paz

Cada año, en la semana del parto respetado, miles de mujeres relatan sus historias de violencia obstétrica, de cómo fueron puestas en riesgo sus vidas y la de sus recién nacidos a través de cirugías innecesarias, malos tratos, cómo fueron ignoradas en su dolor, molestías y deseos de antes, durante y después del parto. 

Una doula es una persona que apoya a otras durante el embarazo, las asisten a la hora de dar a luz y apoyan durante el posparto. En la actualidad, es también una persona que garantiza que el parto sea respetado, que los deseos de la persona gestante sean escuchados y atendidos, tal como lo indica la Ley. 

Cada día es más común la presencia de una doula en un parto.

“Los pilares desde donde yo acompaño a una persona gestante nacen en el acceso a la información. Yo brindo toda la información que a esta persona le va a permitir tomar decisiones de forma libre e informada. En ese camino, ella va a decidiendo cuál es la mejor manera que percibe para atravesar su parto de forma segura”, relata Sandra Azcona, doula. 

Según su experiencia, las mujeres que poseen toda la información sobre el proceso, y a quienes se las respeta en su deseo, llegan mucho más seguras al momento de parir a sus hijos. Eso es de gran importancia porque permite al niño nacer en un clima de paz, armonía, empatía y amor.

En ese sentido, Sandra llamó a la reflexión de la ciudadanía en general. “Debemos ser responsables de las cosas que le decimos a las personas gestantes sobre lo que es el parto y el nacimiento. Desde el periodismo y los sistemas de comunicación debe haber una responsabilidad. Los comentarios negativos, relatar historias tremendas, no suma ni permite la garantía de derechos de las personas gestantes”, afirma. 

Asi, recomendó a las mujeres buscar la información que sea certera, precisa y exigir a sus profesionales médicos esa información. “La única forma de garantizar un parto respetado es informándose, exigiendo esa información y, por supuesto, siempre estamos las doulas para acompañar en ese proceso a las mujeres”, concluyó.

¿Cuándo es violencia obstétrica?

En el inconsciente colectivo está latente la idea de que acceder a un parto natural contra las indicaciones de los médicos de tener un parto por cesárea es tener un parto respetado. Sin embargo, existen muchas otras acciones que realizan los profesionales de la salud que no son precisamente respetar un proceso de parto. 

“Inducir el parto, llevarte a la sala de partos, dirigirte, hacer una episiotomía, poner una anestesia que no se pidió, llevarse el bebé y no permitir que esté con su mamá, son algunas acciones que representan a la violencia obstétrica y que muchos en la sociedad la ven como algo normal que ocurre en una sala de partos”, indica a NEA HOY, Sandra Azcona, doula.

Parir de forma natural y respetar el deseo de una persona gestante es un derecho.

También lo es exigir un parto por cesárea, asustar a la persona gestante con los supuestos peligros de un parto natural, decidir un plan de parto sin el consentimiento de quién va a atravesar el proceso. Todas estas situaciones, son realidades diarias de cada mujer embarazada porque, en la medicina privada sobre todo, no solo que no existe la figura del parto respetado, sino que no la reconocen como un derecho.   

Poner en riesgo a las mujeres

Según cifras de la Organización Mundial de la Salud, las cesáreas en Argentina llegaron a superar el 45% de los partos en 2019. De esa cifra, se determinó que más del 60% son cirugías innecesarias ya que, la persona gestante no presentaba un riesgo que le impida parir de forma natural. 

“Realizar una cirugía mayor como la cesárea, que tiene importantísimos riesgos para la mamá y el bebé sin una razón médica válida es una violencia obstétrica también. El intervencionismo innecesario es la mayor violencia de todas, cuando no es realizada para salvar la vida del bebé y su mamá tiene serios riesgos a corto y largo plazo”, advierte Sandra. 

Entonces, es responsabilidad de quienes ejercen la medicina y de quiénes intervienen en los procesos de parto respetar las leyes y derechos que permiten a las mujeres y personas gestantes dar a luz en paz, sin violencias ni situaciones que perjudiquen su vida y la del recién nacido. 

 

ADEMÁS EN NEA HOY: 

Parto respetado: una cuestión de derechos, ¿se respeta en las provincias del NEA?

Historias de violencia obstétrica: conocé el caso de Alicia Monzón

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