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Domingo 25 de septiembre de 2022

Inflación en aumento: la experiencia de Bolivia para evitar la suba de precios y una devaluación de su moneda

En un contexto en el que la crisis en la provisión de alimentos y energía provocada por la guerra entre Rusia y Ucrania y el gasto fiscal que debieron realizar los países para aplacar los efectos de la pandemia en la economía, todos miran a Bolivia, el único país que en éste huracán logró mantener los precios en góndola y el valor de su moneda

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La Guerra en Ucrania ha generado problemas en los suministros de productos esenciales como los granos y el petróleo, que sumado al aumento del gasto público y los estímulos a los que debieron incurrir los países para aplacar los efectos de la pandemia en la economía, la inflación está llegando a niveles récords en cada continente.

Países europeos viven con preocupación e incertidumbre las cifras inflacionarias nunca antes vistas, mientras que en Estados Unidos la suba de precios está dejando un tendal de familias viviendo en las calles por el impacto que provoca el aumento sostenido de precios sin políticas de control y ayuda estatal.

En América Latina, el impacto es particularmente más notorio. Un informe reciente del FMI explica que para una región con unos niveles históricamente altos de desigualdad, la erosión de los ingresos reales debido al aumento del costo de los alimentos y la energía se sumará a la presión económica a la que ya hacen frente los hogares vulnerables“.

Como efectos de la guerra y la pandemia, las mayores economías latinoamericanas están registrando inflaciones récord

Las cinco principales economías del continente están registrando sus mayores inflaciones en los últimos 15 años, ya que las condiciones globales alimentaron y potenciaron los procesos inflacionarios internos. El propio FMI estima que la suba de precios rondará un promedio de 10% para todo Latinoamérica al finalizar el año

Pero mientras todo el continente se ve presionado por el impacto de la suba de los precios y la depreciación de sus monedas, Bolivia logró mantener una inflación del 0,39% en el primer trimestre y de 0,77% en el segundo. Entonces, ante este contexto crítico en todo el globo, ¿cómo hizo el país andino para frenar los efectos de la guerra y la pandemia y mantener los precios de la canasta básica?

El caso de Bolivia: ¿cómo hizo para evitar la inflación?

Mientras que sus países vecinos Perú y Ecuador están llegando a una inflación del 6,8% y 2,6%, en Bolivia el Índice de Precios al Consumidor (IPC) se ha mantenido estable.

La tasa anual más alta que se registró en las últimas décadas fue del 11,8% en el 2008. Desde ese año, el gobierno de Evo Morales impulsó varias políticas macroeconómicas para mantener el valor de la moneda y el precio de la energía y los bienes esenciales que su sucesor Gustavo Arce ha continuado.

Estas políticas incluían fuertes subsidios a la energía, acuerdos de mercado y la inserción de dólares en la economía para mantener el valor del peso boliviano, que se mantiene fijo desde hace ya 10 años (US$1 = 6,96 bolivianos).

Gracias a la inserción de dólares y la acumulación de reservas, el valor del Boliviano se mantiene estable desde hace más de diez años.

Estas políticas son algo que varios países del continente han intentado, pero que no pudieron sostener más de un año o dos. Mantener estas políticas, sin embargo, requieren de fuertes reservas y presión sobre los distintos actores de la cadena productiva. Pero Bolivia cuenta con dos herramientas clave que le permitieron sostener estas políticas en el tiempo, traccionando la economía para dar a la población estabilidad salarial y capacidad de ahorro en su moneda nacional.

Nacionalización de hidrocarburos

En una clase magistral que brindó a principios de julio en la ciudad de Rosario, el ex presidente boliviano Evo Morales contó un encuentro que tuvo con Mauricio Macri, en la que el ex Presidente argentino le preguntó cuál iba a ser el crecimiento económico para ese año en Bolivia.

“Yo le digo que está estimado en 4,5 por ciento y va a haber doble aguinaldo”, contó que le dijo Evo, y que cuando Macri le preguntó cuál era su secreto para tener ese crecimiento y tan baja inflación, el fundador del MAS le respondió que “para poder hacer eso hay que nacionalizar los recursos naturales. Cuando dije eso se ha dado vuelta y se ha ido, ¡sin despedirse!“.

Evo Morales asumió la presidencia en el 2005 con la promesa de cumplir con el referendo realizado ese mismo año y estatizar los hidrocarburos del país, obteniendo un 50% de regalías por derecho de explotación más un 18% por exportación.  

A través del control estatal en la extracción de sus propios recursos, Bolivia no solo garantizó el acceso y precio de los gases en el mercado interno, sino que además modernizó su matriz productiva utilizando el Gas Natural Vehicular para el transporte y el Gas Licuado de Petróleo para cubrir el consumo de energía termoeléctrica. De esta manera, Bolivia cuenta con la regulación de uno de los factores más importantes en los costos de producción y que más se vio afectado por la guerra.

Si bien el precio internacional de los hidrocarburos fue fluctuando en la última década, la participación estatal en las ganancias por exportación permitió al país acumular las suficientes reservas para mantener el precio de la moneda y evitar que sus habitantes deban recurrir al dólar para ahorrar.

Hugo Siles, economista y ministro de Autonomías de Morales, cree que “los inmensos recursos obtenidos a partir de la nacionalización de los hidrocarburos del expresidente Morales permitieron seguir una política de apreciación del boliviano que ha contribuido a la baja inflación“.

El rol de EMAPA

Otra medida importante del gobierno de Evo Morales para evitar un aumento desmedido de la inflación fue la creación en el 2007 de la “Empresa de Apoyo a la Producción de Alimentos” (EMAPA). Se trata de una empresa estatal creada con la visión de ser el “motor principal de la producción nacional, eficaz, eficiente, proactiva y garante de la Seguridad y Soberanía Alimentaria en Bolivia“.

El actual ministro de Economía y Finanzas, Marcelo Montenegro, explicó en una entrevista a la BBC Mundo que contar con una empresa testigo en el mercado de la producción de alimentos fue clave para frenar las escaladas de precios en los productos esenciales, defendiendo de esta manera el precio de la canasta básica alimentaria.

La diferencia con otra empresa agroindustrial es que el precio pagado al productor es de 15% por encima del precio de mercado. Al mismo tiempo el precio final del producto termina siendo inferior a muchas de las alternativas privadas.

Para muchos expertos, este modelo de negocios “es una máquina de perder plata”, pero a diferencia de YPFB, el objetivo de EMAPA no es generar ganancias con las exportaciones sino regular los precios internos en ambos lados de la cadena productiva.

Gracias a EMAPA, los pequeños productores tienen una alternativa en casos de bajante en los precios o commodities de materia prima. A su vez, introducir en el mercado una oferta más económica brinda un precio de referencia y evita que las empresas privadas suban desmedidamente los productos más solicitados por las familias humildes, evitando una mayor inflación.

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