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Miércoles 07 de diciembre de 2022

El sincericidio de John Bolton y el plan cóndor del Siglo XXI: la participación de Estados Unidos en la desestabilización de los gobiernos de América Latina

El Asesor de Seguridad Nacional del gobierno de Donald Trump explicó que Estados Unidos apoyó golpes de estado en otros países. Sus declaraciones se suman a los documentos históricos que prueban la responsabilidad del pais norteamericano sobre algunos de los gobiernos de facto más sangrientos que ha tenido Latinoamérica.

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En el marco de las investigaciones sobre el rol que tuvo el ex Presidente de Estados Unidos Donald Trump en la toma del Capitolio en enero del 2021, el ex asesor de Seguridad Nacional John Bolton afirmó la semana pasada, casi como al pasar, que el país norteamericano fue partícipe en la desestabilización de la economía de otros Estados y en la asunción de gobiernos afines a sus intereses.

Las declaraciones fueron repudiadas por algunos referentes políticos de América Latina, que utilizaron la ocasión para recordar como Estados Unidos, a lo largo de la historia, estuvo involucrado en la mayoría de los golpes de estado y dictaduras del continente.

La doctrina Monroe

Los dichos de John Bolton son parte de una cosmovisión que viene legitimando las intervenciones norteamericanas desde hace mucho tiempo. El año que viene se cumplirán dos siglos desde que en 1823 el entonces Presidente James Monroe aplicó la “doctrina Monroe”, que consideraba cualquier intervención europea en el continente como un agravio directo a los Estados Unidos.

Desde allí fue que el país norteamericano considera al resto del continente como poco más que su «patio trasero», interviniendo en los países latinoamericanos que toman direcciones políticas contrarias a sus intereses.

Intervenciones a lo largo de la historia

En la historia del continente se pueden encontrar miles de ejemplo en que Estados Unidos, autojustificado por esta doctrina, ha realizado intervenciones bélicas o económicas que provocaron la desestabilización de países latinoamericanos en favor de la asunción de un líder que estuviera alineado a sus intereses.

Es muy citada, por ejemplo, la frase del ex presidente Franklin D. Roosevelt en defensa del dictador nicaragüense Anastasio Somoza García: “Somoza será un hijo de puta, pero es nuestro hijo de puta”.

El enemigo del cual había que cuidar su patio trasero fue cambiando a través del tiempo. Si en 1800 debía cuidarse de la influencia europea, para mitad del siglo XX fue el fantasma del comunismo el que sobrevolaba Latinoamérica. Por esta razón, Estados Unidos dio asistencia al derrocamiento de Salvador Allende en Chile y, con Herny Kisssinger a la cabeza y a través del Plan Cóndor, apoyó las dictaduras militares en Argentina y otros países del cono sur.

A través del Plan Cóndor, Estados Unidos apoyó a las dictaduras militares en el Cono Sur.

Del comunismo al terrorismo

Justamente John Bolton empezó su carrera en la Casa Blanca durante la presidencia de Ronald Reagan. Belicista declarado y confeso anticomunista, tuvo fuerte incidencia en las políticas internacionales norteamericanas después de la caída del Muro de Berlín y aún más después de la caída de las torres gemelas, cuando el fantasma del comunismo fue reemplazado por la amenaza terrorista.

Bolton fue clave en la ofensiva a Irak y el derrocamiento de Saddam Hussein y fue uno de los principales opositores al cese de presiones contra el régimen de Muammar Gadafi en Libia. Abogó por la invasión a Afganistán y la permanencia de las tropas estadounidenses en Irán para dar continuidad al proceso intervencionista norteamericanas desde los 70. 

En el 2018 Trump lo nombró Secretario de Seguridad de los Estados Unidos para encargarse de una nueva amenaza que volvía a asomarse. Las crisis económicas provocadas por los gobiernos de derecha en América Latina pronosticaban un retorno al poder del progresismo continental, y era el trabajo de John Bolton evitarlo.

 

El progresismo, el nuevo enemigo

En su libro “La habitación dónde sucedió”, John Bolton explica que Estados Unidos tenía por objetivo derrocar al régimen de Venezuela por considerarlo la cabeza de la serpiente progresista. Por eso apoyaron la candidatura y autoproclama de Juan Guaidó, aún a sabiendas de que “no tenía lo que hay que tener”.

Durante todo este tiempo, el gobierno de los Estados Unidos ha ayudado a la campaña de Guaidó reforzando los bloqueos y sanciones económicas a Venezuela, pensando que al recrudecer la crisis económica, los venezolanos estarían más dispuestos a oír las convocatorias de Guaidó para movilizarse y derrocar a Nicolás Maduro.

Esto no ocurrió, y John Bolton explicó que, en un punto, Estados Unidos evaluó coordinar una ofensiva militar terrestre en Venezuela desde la frontera colombiana, con el apoyo de Iván Duque que ya estaba prestando su avión presidencial para trasladar a Guaidó a distintos foros internacionales. Finalmente desistieron del plan por evaluar que las tropas colombianas “no tenían lo que había que tener”.

La intervención estadounidense en Bolivia y Argentina

En lo que sí tuvo éxito John Bolton fue en derrocar a Evo Morales en Bolivia a través de un Golpe de Estado orquestado por Luis Fernando Camacho. Después del golpe, Estados Unidos apoyó directa e indirectamente al gobierno de Janine Añez, que en su año y pocos meses de mandato dejó un tendal de más de 600 civiles muertos

El préstamo que el Fondo Monetario Internacional concedió al gobierno de Mauricio Macri también fue una muestra de apoyo de la gestión de John Bolton para sostenerlo en el poder y evitar que regrese el kirchnerismo/peronismo en el 2019. 

En su libro “Primer Tiempo”, Macri se vanagloria de cómo el préstamo más importante de la historia del FMI se lo dieron a él, pero no explica las razones por las cuales se lo dieron. Quien en su momento explicó sin tapujos estas razones fue Mauricio Claver-Carone, el presidente del Banco Interamericano de Desarrollo que hace unos días se negó a conceder a Argentina un préstamo de 500 millones de dólares porque el país tiene “desordenes fiscales”.  

Sin embargo, cuando era representante de Estados Unidos en el directorio del FMI, Claver-Carone abogó fuertemente para que el organismo otorgara un préstamo de 55 mil millones de dólares a una Argentina con los mismos “desordenes fiscales” que tiene ahora. Según el propio Claver-Carone, estas fueron órdenes de Donald Trump en apoyo al gobierno de Macri para llegar a una reelección.

Las aspiraciones del gobierno de Cambiemos a una reelección finalmente fracasaron, pero en el medio, durante el 2019 John Bolton contó con el apoyo de Mauricio Macri tanto para brindar armamentos argentinos a la dictadura de Janine Añez en Bolivia como también para realizar ejercicios militares en preparación de una eventual invasión terrestre a Venezuela.

 

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