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Miércoles 28 de septiembre de 2022

¡Éxito de ventas!: todos los cambios que propone la nueva Constitución chilena que se convirtió en bestseller

A tres semanas de su publicación, el texto desarrollado por la Convención Constituyente lleva 70 mil ejemplares vendidos y lidera las listas de bestsellers en el país. El 25 de octubre el pueblo chileno deberá votar por su rechazo o aprobación como nueva constitución del país.

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Para dar la posibilidad de que el pueblo chileno pueda conocer para el plebiscito del 25 de octubre la propuesta de nueva constitución redactada por la convención constituyente, la editorial LOM lo editó en un libro y lo distribuyó por las librerías de todo el país.

El libro fue un éxito rotundo de ventas. Ya lleva nueve reimpresiones y 70 mil ejemplares vendidos y hace semanas que encabeza el ranking de ventas que publica el diario “El Mercurio, destronando al libro del economista y militante por el rechazo Axel Kaiser. El texto, además, es el archivo más descargado en la Biblioteca Pública Digital.

Esto es un indicador de la responsabilidad civil del pueblo chileno en su deseo de conocer de primera fuente el texto que deberán aprobar o rechazar como nueva Constitución. ¿Cuáles son los cambios más importantes que propuso la Convención Constituyente para Chile?

El texto de la nueva constitución lidera los rankings de venta en Chile.

La paridad de género

Si el 25 de octubre gana el “apruebo”, Chile tendrá la única Constitución en el mundo que fue escrita con representación equilibrada de hombres y mujeres. Siguiendo este espíritu, en la Constitución propuesta se define a Chile como una “democracia paritaria”. 

Mientras que la actual Constitución solo plantea que los “hombres y mujeres son iguales ante la ley” y que el Estado debe “asegurar el derecho de las personas a participar con igualdad de oportunidades en la vida nacional“, la nueva propuesta va mas allá y plantea que las mujeres ocupen al menos el 50% de los cargos de todos los órganos estatales y ordena tomar medidas para “alcanzar la igualdad sustantiva y la paridad“.

Estado plurinacional e intercultural

Mientras que la Constitución en ejercicio no hace mención de los pueblos originarios, la propuesta sigue y amplía el modelo de Bolivia y reconoce a Chile como un Estado plurinacional e Intercultural, instando a constituir Autonomías Regionales Indígenas con autonomía política.

De esta manera, la nueva Constitución reconoce a 11 comunidades pueblos y naciones: Mapuche, Aymara, Rapa Nui, Lickanantay, Quechua, Colla, Diaguita, Chango, Kawashkar, Yaghan, Selk’nam. A través de estas entidades regionales, los pueblos originarios deberán ser consultados por su consentimiento en aspectos que afecten sus derechos.

El texto aclara que no se permite la secesión en el ejercicio de estas autonomías, ni atentar contra el carácter “único e indivisible” del Estado de Chile. Así también, reconoce los sistemas jurídicos de los pueblos indígenas, precisando que deben respetar la Constitución y Tratados Internacionales y cualquier impugnación será resuelta por la Corte Suprema.

La maternidad será elegida

La Constitución chilena actual hace una explícita defensa a “la vida del que está por nacer”, mientras que la nueva Constitución reconoce el ejercicio libre, autónomo y no discriminatorio de los derechos sexuales y reproductivos.

Así, insta al Estado a asegurar las condiciones para un embarazo, parto y maternidad voluntarios y protegidos, y para una interrupción voluntaria del embarazo. Si se aprueba la constitución, el palacio legislativo tendrá vía libre para aprobar una ley que regule los plazos y métodos de interrupción del embarazo.

Estado social y democracia de derecho

La propuesta de una nueva constitución nació al calor del estallido social de octubre del 2019, que protestaba por las falencias del modelo político y económico que favorecía a las instituciones privadas e impedía al Estado a participar de cualquier actividad empresarial, lo que cohibía la posibilidad de generar entes que brinden servicios sociales como la educación, la salud y las pensiones.

No extraña entonces que la nueva constitución responda a estos reclamos instando al estado a proveer bienes y servicios para asegurar el derecho de las personas, proponiendo por ejemplo un Sistema de Seguridad Social público financiado con rentas nacionales y cotizaciones obligatorias.

Así también, la nueva constitución propone crear un Sistema Nacional de Salud que reciba todas las cotizaciones obligatorias en salud, dejando abierta la posibilidad de contratar seguros privados si el ciudadano lo prefiera. Esto es porque, si bien la constitución vigente contempla la existencia de prestaciones públicas y privadas, por ley las personas destinan todos sus pagos a las aseguradoras privadas.

 

El agua como derecho humano

Mientras que la constitución vigente plantea que “los derechos de los particulares sobre las aguas otorgarán a sus titulares la propiedad sobre ellos“, la nueva constitución la establece como un bien “inapropiable”, priorizando su definición como “derecho humano” sobre cualquier otro uso comercial e insta la creación de una Agencia Nacional de Aguas.

Por ser un país de tradición minera y con zonas desérticas, el uso, acceso y preservación del agua siempre estuvieron en el corazón del debate chileno. Cada sequía deja a decenas de comunas viviendo bajo emergencia hídrica y dependiendo del agua de convoyes, por lo que la nueva constitución intenta establecer las bases para un uso racional del recurso.

Al mismo tiempo, aporta una nueva mirada ecológica sobre recursos naturales como el agua, declarando que las personas y pueblos “son interdependientes con la naturaleza y forman, con ella, un conjunto inseparable. La naturaleza tiene derechos. El Estado y la sociedad tienen el deber de protegerlos y respetarlos“.

El sistema político

Si bien la nueva constitución mantiene la administración del estado en la figura del presidente, agrega algunas modificaciones con respecto a la constitución vigente, como bajar la edad de elegibilidad de 35 a 30 años y autorizar una sola reelección consecutiva.

Pero los cambios más importantes se plantean en el poder legislativo. Mientras que el sistema vigente está organizado a partir de un sistema bicameral, de diputados y senadores, la nueva constitución elimina la cámara de senadores y la reemplaza por una Cámara de las Regiones acotada a las leyes “de acuerdo regional.

De esta manera, Chile cambiaría de un régimen presidencialista a un régimen semiparlamentario, con dos cámaras asimétricas en las que se reduce el quórum necesario y suma elementos como las iniciativas populares de ley.

 

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