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Martes 31 de enero de 2023

A 39 años de la victoria de Alfonsín: los factores que facilitaron su llegada al poder y el proyecto trunco de trasladar la capital federal a Viedma

En medio de un contexto social y político convulsionado por la violencia institucional que ejerció la dictadura militar desde 1976, Alfonsín obtuvo el 50% de los votos en las elecciones generales del 30 de octubre de 1983.

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Tras siete años de dictadura militar, el 30 de octubre de 1983 se convirtió en un hito para la historia argentina y pasó a ser recordado como el Día de la Restauración de la Democracia. Alrededor de 14 millones de personas emitieron su voto en esa jornada; cerca de ocho millones fueron para el candidato radical Raúl Alfonsín quien obtuvo la victoria electoral a raíz de diversos factores; entre ellos, la ofensiva justicialista que lo posicionó como el candidato elegido por la gente.

“Hay muchos problemas que no podrán solucionarse de inmediato, pero hoy ha terminado la inmoralidad pública. Vamos a hacer un gobierno decente. Ayer pudo existir un país desesperanzado, lúgubre y descreído: hoy convocamos a los argentinos, no solamente en nombre de la legitimidad de origen del gobierno democrático, sino también del sentimiento ético que sostiene a esa legitimidad”, fue uno de los primeros párrafos del discurso que pronunció frente a la Asamblea Legislativa.

Alfonsín ganó en 16 de los 24 distritos electorales (Buenos Aires, Capital Federal, Catamarca, Chubut, Córdoba, Corrientes, Entre Ríos, La Pampa, Mendoza, Misiones, Neuquén, Río Negro, San Juan, San Luis, Santa Fe y Tierra del Fuego, Antártida e Islas del Atlántico Sur), mientras que el candidato peronista Ítalo Luder triunfó en ocho (Chaco, Formosa, Jujuy, La Rioja, Santa Cruz, Salta, Santiago del Estero y Tucumán).

Cierre de la campaña electoral de Raúl Alfonsín en la avenida 9 de julio.

Dos años antes, el hasta entonces Diputado provincial por Buenos Aires, había obtenido un amplio acompañamiento en las elecciones internas de la UCR, frente a la Línea Nacional que había perdido a su candidato Ricardo Balbín ese mismo año a causa de una infección renal.

Este fue, si se quiere, el factor inicial que le otorgó la adhesión de un gran grupo de personas, puertas adentro de su espacio político.

Frente al discurso del Justicialismo, que apoyaba la amnistía a los dictadores, Alfonsín asumió un discurso progresista que condenó la autoamnistía presentada por el gobierno militar. Este fue otro de los factores que le significó un amplio acompañamiento en la sociedad argentina convulsionada por las múltiples violaciones a los derechos humanos que se sucedieron desde el 24 de marzo de 1976.

Vale recordar que, tan solo cinco días luego de asumir la Presidencia, dictó el Decreto Nº187 por el que se creó la Comisión Nacional sobre la Desaparición de Personas (CONADEP) que se encargó de plasmar en un informe las violaciones a los derechos humanos ocurridos durante la última dictadura militar y el terrorismo de estado durante los años 1976 y 1983.

«Con la democracia se come, con la democracia se educa, con la democracia se cura», era una frase continuamente utilizada por el candidato Alfonsín que, como inteligente estrategia, culminaba siempre sus discursos con el recitado del preámbulo de la Constitución Nacional.

“El cajón de Herminio” fue uno de los sucesos que permitió la llegada de Alfonsín al Gobierno.

“El cajón de Herminio”, otro de los factores que derivó en la victoria de Alfonsín

Un significativo gesto de violencia política pudo haber sido otro de los factores que le aseguró la victoria al candidato radical. Sucedió días antes de las elecciones generales, en el multitudinario cierre de campaña del partido justicialista que se realizó en la avenida 9 de julio.

Fue protagonizado por el entonces candidato a Gobernador de Buenos Aires, Herminio Iglesias, quien, desde el palco central montado a pocos metros del Obelisco porteño, prendió fuego una corona fúnebre y un cajón de cartón, con los colores y las siglas de la UCR, y el nombre de Alfonsín.

Según se sostuvo por mucho tiempo, este gesto hizo que el candidato radical se impusiera por más de 11 puntos al candidato peronista. 

Y es que, además de lo que significaba una acción de este tipo, en medio del contexto social y político complejo, se consideró que la población no dejó pasar este “error” del frente justicialista que anticipaba la imposibilidad del diálogo que pudiera acabar con la violencia institucional.

Alfonsín en Viedma, la ciudad a la que pretendió trasladar la Capital Federal.

Trasladar la capital federal a Viedma; uno de los grandes objetivos de Alfonsín que quedó trunco

Tres años después de asumir el Gobierno, Alfonsín elaboró el “Proyecto Patagonia y Capital” para trasladar la Capital Federal de la República Argentina al Distrito Federal de Viedma (Río Negro) y Carmen de Patagones (Buenos Aires).

El mismo tenía como fin descentralizar y desburocratizar el poder político y separarlo del poder económico del país, ambos concentrados en el Gran Buenos Aires.

Además, buscó solucionar el problema demográfico del país, desarrollar inversiones en el interior y dar inicio a una nueva etapa del federalismo.

El entonces Presidente de la Nación lo dio a conocer por cadena nacional de Radio y TV, el 15 de abril de 1986, con un discurso del que se recuerdan sus palabras: “crecer hacia el sur, hacia el mar y hacia el frío”.

El proyecto recibió amplio apoyo de los sectores políticos y empresariales del país, así como de gran parte de la sociedad. El gobierno hizo ingresar el anteproyecto de ley por el Senado, donde tenía mayoría legislativa y fue aprobado. Más tarde, sucedió lo mismo en la Cámara de Diputados.

La consecuencia de ello fue la creación del Ente para la Construcción de la Nueva Capital (ENTECAP) que se encargó de diseñar planos y maquetas; realizó estudios económicos, de impacto ecológico, demográficos y energéticos. Imaginó obras hidráulicas, edificios públicos, barrios enteros, hospitales, puentes, colegios, universidades y embajadas, todo bordeando el curso del Río Negro.

Miles de trabajadores eligieron mudarse a Viedma donde, supusieron, se generarían amplias ofertas laborales con el establecimiento de la segunda Capital Federal. Fue así que muchos compraron terrenos e invirtieron sus riquezas para anticipar lo que sería un crecimiento inminente.

El mismo Papa Juan Pablo II, durante su visita al país en 1987, visitó la ciudad y la bendijo.

El Papa Juan Pablo II visitó y bendijo la ciudad de Viedma.

Sin embargo, la inflación (que llegó a su máximo histórico de 3079% en 1989) arrasó con las esperanzas de Alfonsín. El colapso económico postergó la posibilidad de cumplir con el objetivo que se había trazado.

Luego de su salida del poder, el Presidente Carlos Menem sostuvo el proyecto durante sus tres primeros meses de gobierno, hasta que el ENTECAP fue disuelto.

La ley siguió vigente durante muchos años. En 2007, el diputado Héctor Recalde solicitó su derogación. Finalmente, tras tres décadas de ser anunciada por Alfonsín, el 21 de mayo de 2014 quedó formalmente derogada con la sanción del Digesto Jurídico Argentino en el cual no estaba incluida. 

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