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Martes 28 de marzo de 2023

Frustración, una experiencia común en personas jóvenes: ¿cómo afrontarla para vivir mejor?

Pasar de una vida casi virtual a una presencial, como en la pre pandemia, genera mucha incertidumbre en muchas personas jóvenes. Como consecuencia, muchas experimentan la frustración. ¿Qué es y cómo podemos afrontarla?

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“La frustración forma parte de la vida y hasta en cierto punto es inevitable. Pero debemos aprender a gestionarla adecuadamente para que no dañe nuestra autoestima ni suponga un problema mayor”, sostiene la coach de relaciones y grafóloga de Ai hop Coaching, Ainoa Espejo.

La experta comenta que la frustración es una respuesta emocional que se produce cuando nuestros deseos o esperanzas fracasan o no se materializan como queríamos. 

Podríamos indicar que se trata de una experiencia natural que nos toca vivir a diario en nuestras vidas, mucho más cuando se truncan los planes en los que nos esforzamos “más de la cuenta”; cuando se trata de una situación muy importante o incluye un cambio vital en nuestras vidas.

En el caso de los jóvenes y la creciente cantidad de casos que se dan a conocer, ya sea por profesionales que los atienden, por las mismas personas que piden ayuda a través de sus cuentas de redes sociales u otros modos, tiene que ver un poco con la “herencia” que nos dejó la pandemia de COVID-19.

Lo reconoció el mismo Presidente de la Nación durante su discurso de apertura de sesiones del Congreso: “Sabemos que los jóvenes están entre los sectores más afectados por la pandemia”, señaló Fernández.

Pero, ¿cuáles son algunos de los factores que generan la frustración? Podríamos responder, simplemente, mencionando el rotundo cambio del estilo de vida, que no solo afectó a los jóvenes; que ordenó pasar de la presencialidad a la virtualidad, que redujo ciertas relaciones a una aplicación de mensajería, o que restringió la movilidad, causando daños en la salud mental.

La pandemia y, particularmente, la cuarentena nos dejó una herencia un poco difícil; afrontar los daños en la salud mental, como la frustración.

Todo esto, sin mencionar los casos en que se puso en riesgo el empleo, una carrera universitaria y otros tipo de situaciones con las que se permiten proyectar el futuro.

Debido a estos factores, se puede comprender mucho mejor los números publicados en el informe emitido por Unicef en octubre pasado. El mismo señala que un promedio de 1 de cada 5 jóvenes de entre 15 y 24 años dijo que a menudo se siente deprimido o tiene poco interés en realizar algún tipo de actividad. 

Afrontar la frustración para vivir mejor

Hoy no se habla tanto de confinamiento pero se comienzan a experimentar sus consecuencias en los regresos a las actividades presenciales que fueron suspendidas por la pandemia.

Hablamos de la vuelta al cursado presencial de materias en la Universidad, a la necesidad de salir de casa para buscar un trabajo o retomar hábitos pre pandemia para mejorar la salud, entre otras.

Cuando estas situaciones parecen superarnos es cuando experimentamos la frustración y surge la pregunta: ¿cómo afrontarla para vivir mejor? 

Ainoa Espejo sostiene que existen tres respuestas o comportamientos básicos: “La respuesta agresiva (dejarnos llevar por la ira, golpear, maldecir, ponerse violento, volcar la frustración contra los demás). La huida (marcharse, alejarse de aquello que nos causa frustración para dejar de sentirla). Y el mecanismo de sustitución (cuando cambiamos el objetivo o los planes por otros más alcanzables o mejor planteados, que provocan menos angustia)”.

Compartir los motivos por los que nos sentimos frustrados con otras personas dispuestas a escucharnos y contenernos puede significar un cambio importante en nuestra vida cotidiana.

En la otra cara de la moneda, dice Espejo, “la tolerancia a la frustración es la capacidad que tenemos cada uno de nosotros de hacer frente a esta emoción. Es el aguante que se tiene, el tiempo que se tarda en reaccionar a la presión, al estrés. Cuanto mayor nivel de tolerancia a la frustración tengamos y más rápido nos repongamos -aceptando la situación, sacando aprendizajes y buscando un plan B- menos sufriremos y más potenciaremos nuestra resiliencia (la capacidad de salir fortalecido de las adversidades)».

Por otro lado, la coach asegura que sentirse tristes y enojados ante una pérdida es normal. Sin embargo, es también aconsejable que, cuando la frustración es excesivamente intensa, dura mucho tiempo o reaccionamos destructivamente, la persona acuda a un profesional psicólogo.

“Cuida mucho que la frustración no te afecte en otras áreas de tu vida y evita la ‘profecía autocumplida’: que ahora no se hayan cumplido tus planes no significa que no te lo merezcas, que sea imposible ¡ni que seas incapaz de conseguir lo que te propongas!”, dice Ainoa Espejo.

Cambiar la perspectiva

A la puerta de retomar distintas responsabilidades, casi con normalidad, o ya habiendo hecho, las palabras de Espejo son orientadoras para afrontar mejor la frustración.

“La vida es así, no podemos controlarlo todo y no siempre salen las cosas como nosotros queremos. Hoy es más importante que nunca relativizar los asuntos, desdramatizar, mantener la mente fría, buscar un punto de vista constructivo y gestionar bien nuestras emociones, contar con ayuda para elaborar un Plan B y no hundirnos con las circunstancias, sostiene.

También se refiere a los factores que hacen que cueste un poco más gestionar la frustración y aceptar los cambios. 

Entre ellos, menciona a la característica de ser demasiado controladores, inseguros, rígidos, caprichosos e impaciente; tener baja autoestima, no esforzarse por conseguir resultados, estar acostumbrados a que otros hagan el trabajo por nosotros, a que sea cómodo, inmediato, fácil, inmutable, entre otras.

Enfrentar una nueva situación de vida puede generar que nos sintamos frustrados si las cosas no salen tal como las esperamos. Convertir esa frustración en aceptación puede sernos muy útil.

Convertir la frustración en aceptación

La psicóloga y coordinadora del equipo de psicólogos de TheraphyChat, Aída María Rubio, aporta al tema con sus consejos para convertir la frustración en aceptación y poder ver el lado positivo de las crisis que nos tocan afrontar a diario.

En primer lugar, recomienda “vivir día a día y marcarnos objetivos pequeños que podamos cumplir”.

En segundo lugar, preguntarse si ante la situación que genera frustración se puede hacer algo y, si es así, plantear una lluvia de ideas de soluciones y elegir una. En el caso de no ser así, tratar de normalizar las emociones y ser lo más paciente posible con uno mismo, entendiendo que sentir frustración es normal.

En tercer lugar, la psicóloga señala que puede contribuir a nuestra salud mental identificar qué pensamientos irracionales (poco útiles, extremos, que generan malestar) pueden estar acrecentando el problema; a partir de ello, buscar un pensamiento más racional que lo sustituya.

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