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Miércoles 07 de diciembre de 2022

Recta final en Brasil: ¿cómo llegan los candidatos a la segunda vuelta de las elecciones presidenciales?

A pocos días del ballotage por la presidencia de Brasil, las encuestas parecen querer corregir el error de la primera vuelta al predecir para Bolsonaro menos votos de los que finalmente tuvo. Lula, por su parte, reunió el apoyo del resto de los candidatos

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Este domingo se celebrará la segunda vuelta de las elecciones presidenciales de Brasil, en las que se enfrentarán dos modelos de país distintos. Por un lado, el actual presidente Jair Bolsonaro, representante de la extrema derecha en Brasil y referente de los movimientos libertarios en la región. Por el otro, el ex mandatario y líder del Partido de los Trabajadores (PT) Lula Da Silva, referente del progresismo latinoamericano de principios.

La primera vuelta, celebrada a principios de éste mes, incrementó la polarización en el país, ya que si bien Lula Da Silva quedó a menos de un punto de la mayoría absoluta y un fácil camino hacia la victoria en segunda vuelta, Bolsonaro superó las predicciones de todas las encuestas y su partido, el “Movimiento Liberal”, logró varias bancas en el congreso y alcaldías.

Los apoyos a Lula

El rechazo a los discursos extremistas y a las políticas de gobierno de Bolsonaro en éstos últimos 4 años no solo logró unir a gran parte de la izquierda brasileña detrás de la figura de Lula, sino que además le dió el apoyo de los candidatos que quedaron en tercera y cuarta posición en las elecciones del 2 de octubre.

El primero de ellos fue Ciro Gomes, candidato veterano que en su sexto intento por llegar a la presidencia consiguió apenas el 3% de los votos. Inmediatamente después de los resultados, Gomes publicó un video en las redes sociales donde comunicaba que su partido, el “Partido Democrático Laborista” (PDT) apoyaría a Lula en la siguiente ronda.

Esto era lo esperable ya que lo mismo había pasado en las elecciones del 2018, cuando el partido de Gomes también dio su apoyo al entonces candidato del PT Fernando Haddad, intentando evitar la llegada de Bolsonaro al poder.

Pero el apoyo más esperado fue el de Simone Tebet, candidata que había quedado tercera en la terna con el 4,2% de los votos. Si bien había criticado fuertemente las políticas del oficialismo bolsonarista, se temía que optara por la neutralidad ante el escenario del ballotage. 

Sin embargo, el PT logró obtener su apoyo varios días después de los resultados, con una declaración de la candidata asegurando que daría su voto a Lula da Silva “porque reconozco su compromiso con la Democracia y la Constitución, cosas que no encuentro en el actual presidente«.

Lula y el PT además cosecharon muestras de apoyo de otro ex mandatario. Se trata de Henrique Cardoso, quien fuera presidente de Brasil entre el 1995 y el 2002, derrotando al propio Lula da Silva en dos ocasiones. Con un mensaje en Twitter, el ex jefe de Estado expresó que «en la segunda vuelta, voto por una historia de lucha por la democracia y la inclusión social. Voto en Luiz Inácio Lula da Silva«.

Al mensaje lo ilustra una foto de Lula y Cardoso abrazados en las épocas en que se enfrentaban en las urnas. Con esto, el ex presidente contesta a los discursos de odio difundidos por el partido de Bolsonaro que incentivan la violencia y belicismo con la que se está viviendo las elecciones en Brasil. 

¿Esta vez aciertan?: qué dicen las encuestas

Habiendo sacado el 48,4% de los votos en primera vuelta y a solo 1,6% de obtener la mayoría absoluta, Lula parecería tener la victoria asegurada después de cosechar estos apoyos. Sin embargo, los resultados que obtuvo el bolsonarismo, muy por encima de lo que pronosticaban las encuestas, sigue poniendo un manto de duda sobre su victoria.

Como intentando compensar los errores de la primera vuelta, durante todo el mes las consultoras más importantes empezaron a arrojar mayor intención de voto a Bolsonaro para la segunda vuelta, casi siempre dando la victoria a Lula, pero con un resultado cada vez más reñido a medida que se acercaba el ballotage.

Datafolha, por ejemplo, fue registrando una reducción de la ventaja del ex presidente a medida que pasaban los días. Si bien sigue dándole la ventaja con el 52% de los votos válidos, hoy se pronostica un empate técnico con un 48% de los votos a Bolsonaro.

La encuestadora Ipespe, en cambio, dieron a Lula el 50% frente a un 44% de Bolsonaro, una de las que más diferencia sigue arrojando sobre los dos candidatos. Ipespe es una de las encuestas más escuchadas en Brasil y otra de las que lo ponían a Lula 10 puntos por encima de Bolsonaro en la primera vuelta.

La reducción de la diferencia en segunda vuelta, sin embargo, parece haber retrocedido después de lo sucedido con el caso del diputado Roberto Jefferson, aliado del presidente Bolsonaro, que protagonizó un hecho delictivo en el que se rehusó a ser detenido, hiriendo con un arma a varias personas incluyendo los policías que intentaban reprenderlo. Este hecho causó una impresión negativa en el electorado bolsonarista y enfrió las ansias por dar vuelta el resultado de las elecciones

 

Segunda vuelta en Brasil: Bolsonaro duda del proceso electoral

La sorpresa que dio bolsonaro en primera vuelta, obteniendo un 7% más de votos de los que le daban la mayoría de las encuestas, abrieron una nueva puerta al bolsonarismo para dudar del proceso electoral y negar cualquier resultado desfavorable en segunda vuelta.

Si bien fue el propio presidente quien instó a su electorado a no contestar las encuestas de intención de voto, provocando así el sesgo en los resultados, algunos líderes del bolsonarismo buscan tipificar como delito las predicciones incorrectas de una elección, aduciendo que las mismas tienen el objetivo de intervenir sobre el proceso electoral.

El propio Bolsonaro en declaraciones acusó de “mentirosas” a las encuestas, denunciando que estos errores habían dirigido millones de votos indecisos hacia Lula Da Silva en la primera ronda electoral. Además, instó a que las firmas enfrenten consecuencias por sus errores.

La Asociación Brasileña de Empresas Encuestadoras respondió a las acusaciones comunicando que se encontraban “ofendidas” por los intentos de criminalizar  las encuestas. “Iniciar este tipo de investigación durante el periodo de campaña para la segunda vuelta electoral, cuando las encuestadoras están realizando su trabajo, demuestra otro intento flagrante de obstruir la investigación científica”, declararon.

Los intentos de criminalizar a las firmas encuestadoras forman parte de una iniciativa con el objetivo de poner en duda todo el proceso electoral. De la misma manera lo había hecho Bolsonaro con el sistema de voto electrónico antes de las elecciones. 

Esto lleva a su electorado a dudar de las elecciones en el caso de que él no resulte ganador, con la posibilidad de que éste provoque una manifestación de fanáticos bolsonaristas igual o peor que la toma del capitolio en Estados Unidos después de la derrota de Donald Trump.

 

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